Domingo Schievenini
El pasado jueves 16 de abril se hizo oficial lo que era ya del dominio público: Javier Aguirre es el nuevo director técnico de la selección nacional de fútbol de México. "El Vasco” Aguirre toma la selección después del cese en el puesto del sueco Sven Goran Ericsson. Los resultados no se le estaban dando a este último, al punto de que la clasificación al mundial de Sudáfrica estaba en peligro.
Dicen los rumores que el mismo presidente de la república, Felipe Calderón, se comunicó directamente con Javier Aguirre y le pidió, como favor personal, que tomara al representativo nacional debido a la urgencia de que alguien redirigiera el rumbo del timón hacia la Copa Mundial que se celebrará en 2010. Lo anterior es solamente un rumor, pero lo que si sabemos es que para la población de éste país es muy importante participar en el evento futbolístico por excelencia: “la crisis económica puede seguir, pero al Mundial no podemos faltar” dicen algunos aficionados mexicanos.
Justa o injustamente, Ericsson está fuera de la selección. Los jugadores no le brindaron su apoyo en la cancha; las derrotas contra EE. UU. y Nicaragua fueron las gotas que derramaron el vaso. Ahora, el ex técnico del Atlético de Madrid será el encargado de poner orden. Ya lo hizo en una ocasión, en 2001, cuando las cosas estaban mucho peor y, sin embargo, logró la clasificación al Mundial de Japón-Corea. En aquella Copa Mundial de 2002 fue eliminado en octavos de final por EE. UU. en un partido que el mismo Javier Aguirre afirma es uno de sus más grandes fracasos; le quedó una espinita clavada que querrá sacarse en esta nueva oportunidad.
Con la experiencia acumulada en el fútbol europeo durante 7 años, "el Vasco" tiene muchas posibilidades de sacar este barco adelante. Javier Aguirre es un gran ejemplo para los mexicanos: su sensatez, su humildad y su inteligencia llevarán a México al Mundial de Sudáfrica, y talvez, lo meta en las finales.
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