Domingo Schievenini
Como es de todos sabido, el fútbol, además de ser el deporte de conjunto más practicado en el mundo, es un espectáculo que mueve grandes cantidades de dinero. Es un negocio de proporciones descomunales; diversas industrias están directamente relacionadas con él; miles de millones de dólares circulan alrededor del que muchos consideran el deporte más bello del mundo. La Copa Confederaciones, cuya final fue disputada por la selección de los EE. UU. y Brasil, es un ejemplo de los eventos que organiza la FIFA para mantener sus finanzas saludables.
La FIFA es el organismo internacional encargado de regular las actividades relacionadas con el fútbol. La federación de fútbol de cada país se encuentra asociada a este organismo y debe de sujetarse a sus lineamientos. La FIFA se encarga también de administrar los recursos económicos relacionados con el fútbol. Tan sólo en el año 2008, la FIFA presentó ingresos superiores a los 600 millones de euros, de los cuales, teniendo en cuenta sus egresos, tuvo ganancias cercanas a los 200 millones de euros. En estas cifras no se incluyen las ganancias de las federaciones de fútbol de cada país, que también percibieron grandes cantidades de dinero. Sólo la Federación Mexicana de Fútbol tiene reservas económicas superiores los 500 millones de dólares, de los cuales se desconoce qué cantidad provenga del ejercicio del 2008, año bastante malo para el fútbol mexicano, en todos los sentidos.
La mayoría de los ingresos de la FIFA provienen de derechos televisivos, especialmente de los derechos de transmisión de la Copa Mundial de Sudáfrica 2010. Año en que la máxima autoridad del fútbol internacional tendrá que desembolsar una parte considerable de su presupuesto para la organización de este evento.
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