Jorge Iturralde
Bonito, grandioso, espectacular, sublime… podemos decir mil cosas para describir lo que muchos vivimos en el segundo tiempo de la final de la Copa Oro celebrada en el Estadio de los Gigantes de Nueva York y en donde la selección mexicana de fútbol se coronó luego de golear a Estados Unidos 5-0.
Pero por favor, seamos coherentes, éste torneo fue algo así como un torneo de reservas. Por favor, ¿a qué desadaptados se les ocurre ir a celebrar al Ángel de la Independencia en México?
Los Aztecas jugaron bien, y punto. Este fue un partido perfecto del tricolor combinado con algunas desatenciones de los norteamericanos. Pero hay que recordar y tener en mente un episodio vivido durante la Copa América de Venezuela 2007, en donde México derrotó por goleada fulminante a Paraguay en cuarto de final. Todo era alegría, celebración y optimismo. Hubo quienes daban al tricolor de Hugo Sánchez campeón de América. Sin embargo, en el juego siguiente México fue aplastado por Argentina 3-0 y eliminado en semifinales.
Señores, hoy se tiene que estar más cerca del piso que antes, pues seguimos a la espera de lo que pueda pasar aquel 12 de agosto en el Estadio Azteca. No vaya ser que nos subamos a una nube, y nos vayan a bajar de un trancazo, regresándonos a nuestra realidad.
Texto gentileza de Club Deportes
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