Koman Coulibaly de Mali, a la sazón el árbitro del encuentro, señaló una falta inexistente pero de ahí a hablar de robo hay un trecho. Sobre todo cuando no se tienen pruebas y cuando no hubo en todo el partido ninguna otra queja hacia su actuación. La actuación de Coulibaly demostró una vez más que la política de la FIFA de contentar a todos acaba dando resultados que no pueden ser menos que esperados.
Los comentarios vertidos en Fox hablan de falta de mesura y de falta de conocimiento del mismo deporte del fútbol, algo bastante común por desgracia en Estados Unidos. Bastaría repasarse ciertas actuaciones arbitrales en este mundial para ver que ha habido otros equipos (Alemania o España, por ejemplo) que se han visto perjudicados por las decisiones de los trencillas.
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