D. Vega
Miguel Indurain, cinco veces ganador del Tour y dos del Giro: "Fue un lance de la carrera y Contador hizo lo que debía. Andy [Schleck] cometió un error de juvenil que fue el que realmente le ha obligado a entregar el amarillo".
Bernard Hinault, ganador de cinco Tours, tres Giros y dos Vueltas: "Lo primero que tiene que hacer Andy es aprender a manejar el cambio".
Lauren Jalabert, ganador de una Vuelta: "Aquí no ha habido un problema de juego limpio, sino un fallo mecánico. Es una vergüenza que se haya pitado a Contador".
Pedro Delgado, una Tour y dos Vueltas: "La polémica se ha disparado porque Alberto es español".
Estos grandes ciclistas no han dudado en defender la actuación de Alberto Contador ayer lunes, al acelerar cuando al líder, Andy Schleck, se le salió la cadena de su bicicleta. Pero las declaraciones de Lance Armstrong y del propio Schleck, y la postura de Contador disculpándose por su actuación después de que fuese abucheado cuando subió a lo más alto del podio no han hecho sino crear una polémica tan injusta como innecesaria.
No creo que nadie criticase el triunfo de un piloto en una carrera de motos o de Fórmula 1 si un rival sufre un accidente o una avería. ¿A quién en su sano juicio se le ocurriría pararse a esperar? Y si se paran los de adelante, ¿no deberían pararse también los de atrás? ¡Todos quietos!
En la segunda etapa de este mismo Tour, Schleck, junto a otros muchos corredores, se cayó y el pelotón, por petición expresa, entre otros, de Contador, decidió esperarle. Al día siguiente, Contador tuvo un problema mecánico en el pavés, igual que Armstrong, y perdió un minuto y 13 segundos en la meta. Nadie les esperó. Nadie se quejó. Nadie silbó a quienes subieron al podio.
Pero esta vez Lance Armstrong se unió a los que criticaron a Contador. El mismo Armstrong que el año pasado manchó su reputación no sabiendo perder contra -sorpresa- Alberto Contador. El mismo Armstrong que en 2003 bajaba el puerto de La Rochette junto a Joseba Beloki y que tras comprobar cómo el español, a quien sacaba 40 segundos en la clasificación general, perdía el control de la bicicleta y sufría una gravísima caída -en la que se rompió el fémur, el codo y la muñeca derecha- maniobró, salió de la carretera, regresó y tiró para adelante. Beloki pudo haberse matado perfectamente.
Armstrong dice que ayer Contador no hizo lo correcto...
Miguel Indurain, cinco veces ganador del Tour y dos del Giro: "Fue un lance de la carrera y Contador hizo lo que debía. Andy [Schleck] cometió un error de juvenil que fue el que realmente le ha obligado a entregar el amarillo".
Bernard Hinault, ganador de cinco Tours, tres Giros y dos Vueltas: "Lo primero que tiene que hacer Andy es aprender a manejar el cambio".
Lauren Jalabert, ganador de una Vuelta: "Aquí no ha habido un problema de juego limpio, sino un fallo mecánico. Es una vergüenza que se haya pitado a Contador".
Pedro Delgado, una Tour y dos Vueltas: "La polémica se ha disparado porque Alberto es español".
Estos grandes ciclistas no han dudado en defender la actuación de Alberto Contador ayer lunes, al acelerar cuando al líder, Andy Schleck, se le salió la cadena de su bicicleta. Pero las declaraciones de Lance Armstrong y del propio Schleck, y la postura de Contador disculpándose por su actuación después de que fuese abucheado cuando subió a lo más alto del podio no han hecho sino crear una polémica tan injusta como innecesaria.
No creo que nadie criticase el triunfo de un piloto en una carrera de motos o de Fórmula 1 si un rival sufre un accidente o una avería. ¿A quién en su sano juicio se le ocurriría pararse a esperar? Y si se paran los de adelante, ¿no deberían pararse también los de atrás? ¡Todos quietos!
En la segunda etapa de este mismo Tour, Schleck, junto a otros muchos corredores, se cayó y el pelotón, por petición expresa, entre otros, de Contador, decidió esperarle. Al día siguiente, Contador tuvo un problema mecánico en el pavés, igual que Armstrong, y perdió un minuto y 13 segundos en la meta. Nadie les esperó. Nadie se quejó. Nadie silbó a quienes subieron al podio.
Pero esta vez Lance Armstrong se unió a los que criticaron a Contador. El mismo Armstrong que el año pasado manchó su reputación no sabiendo perder contra -sorpresa- Alberto Contador. El mismo Armstrong que en 2003 bajaba el puerto de La Rochette junto a Joseba Beloki y que tras comprobar cómo el español, a quien sacaba 40 segundos en la clasificación general, perdía el control de la bicicleta y sufría una gravísima caída -en la que se rompió el fémur, el codo y la muñeca derecha- maniobró, salió de la carretera, regresó y tiró para adelante. Beloki pudo haberse matado perfectamente.
Armstrong dice que ayer Contador no hizo lo correcto...
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