Al final no pudo ser. El gol en la prórroga de Asamoah Gyan devolvió a la selección de fútbol de Estados Unidos a la realidad y esta vez no se produzco el milagro salvador de última hora. Los estadounidenses pudieron recuperarse en la segunda parte después de un primer tiempo en el que estuvieron siempre por debajo en el marcador y en el que Ghana fue dueño y señor del balón. Ésa es precisamente una de las asignaturas pendientes de Estados Unidos, qué hacer ante una selección de buen nivel cuando se va por detrás en el marcador.
Dentro de cuatro años habrá otra oportunidad. Estados Unidos cuenta con la gran ventaja de estar en un grupo de calificación muy asequible y puede dedicarse a prepararse sin urgencias como las que tienen otras selecciones. Lo que queda por ver es el futuro del soccer en el país norteamericano una vez que la cita mundialista ha finalizado.
Sin duda Estados Unidos cuenta con el poderío económico, las infraestructuras y el material humano (300 millones de habitantes son muchos millones) como para pensar que no debe ser nada difícil subir un nuevo escalón muy pronto. Sobre todo si se tiene un capital humano cada vez más numeroso que es un fiel seguidor del balompié: los hispanos.
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